Morfina

Este no es el verdadero Mexico

ya sabes cómo son las ciudades fronterizas.

Los coches arden

la gente guarda dinamita

en cajas de zapatos

las parejas se casan

y cruzan al otro lado

para comprarse un helado de chocolate.

Charlton Heston era un mal mejicano,

Orson Welles era un tipo asquerosamente listo, 

Janet Leigh sentía predilección por los moteles americanos

y mientras, Marlene Dietrich,

coartada gitana,

hacía sonar en la pianola música de Mancini.

Ahora mismo daría cualquier cosa por poder

pulsar de nuevo ese botón blanco

y morir unos instantes

gracias a la morfina. 

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5 respuestas a “Morfina

  1. Es irrefrenable el impulso, súbito nace el deseo y no encuentro el ánimo necesario para la brega. Estoy en deuda, como Eduardo y tantos otros. Vuelvo una y otra vez a los comentarios: inhabitados como un mal vecindario. Cedo y me instalo como una visita inoportuna. Si alguna vez, en algún lugar, manifestaría a “C.N. qué sujeto” el agradecimiento por el beneficio recibido.

    1. Graaaaciaaas!!! Julio, esta vez el post es del otro fillmore que escribe aquí, muy gratas tus visitas y tus palabras.
      Diego, un placer que nos visites por el barrio 🙂
      Un beso a los dos..

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